Es decir: Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos
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13 de abril de 2007

Revisionismo de una antología sexual

Cuando estaba en primer grado descubrí por azar que ahí, si me tocaba, sentía mucho pero mucho placer. Digo que fue el azar porque sólo ese monstruo puede conjugar un puñado de condiciones de modo tal que, cuando me parase, mi entrepierna diese justo en la esquina del pupitre. Me apretaba y me movía usando el filo de la mesita en el aula y haciendo esto sentía más placer que haciendo cualquier otra cosa. Descubrí ese lugar de mi cuerpo, mi lugar y descubrí con eso todas las variantes que me ofrecía la cotidianidad para estimularme: visitas periódicas al bidet de casa, almohadones, vecinitos, lápices, la tele, todo, toda la cotidianidad al pie de mi nueva sexualidad. Si tuve un periodo de latencia, lo olvidé... y lo olvidé porque desde que tengo seis años que no concibo la vida sin placer. Si hubo una época en la cual no sentí deseos sexuales o estaba equivocada, o no estaba viva o había perdido la inocencia que se gana al sentir, como si fuese la primera, todas las veces.

Primera entrega del ejemplar"¿Cómo criar caos con cocos?" de Melibeatus Bronquitis CoffCoff

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