Es decir: Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos
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26 de marzo de 2007

Crónica de una idea

Estaba equivocada cuando escribía esto. Ahora que recordé ese post no sé bien si escribir sobre la seguidilla de sucesos –imaginaria, presumo- que me hizo desembocar en un pensamiento casi te diría contradictorio a aquél de hace algún tiempo atrás, o si escribir sobre lo que pensaba escribir que se trataba de un error que cometemos todos: no detenernos. ¿Ven la relación con el post viejo? Mejor, les voy a explicar el curso que tomaron las ideas y que continúa en este post; que al final no terminó hablando ni de una cosa ni de la otra, sino más bien de todo eso mezcladito más el plus de no saber a dónde va a este texto. En fin… el camino de las ideas:

Ya no recuerdo por qué lo hice, pero pensé…

El mundo es una absurda coincidencia de todas las cosas.

Melibé dice entre paréntesis: ¿Vieron que solemne que soy al pensar?

Mientras pensaba eso (si Ud. no es un idiota, no lea lo que sigue después de los dos puntos: lo escrito en bastardillas es eso que pensaba cretino*) tenía en la pantalla la página de Google Image y se me da por buscar la palabra “coincidencia”. Una cosa lleva a la otra, vieron cómo es esto de la internete y de golpe me encuentro leyendo una anécdota de Francis Bacon. Cuando termino de leerla, se me ocurre esta idea:

Es un error que cometemos todos: no detenernos

Pensé en escribir sobre la anécdota y desarrollar un poco más en el post qué coños quiero decir cuando escribo “no detenernos”. No detenernos suena a algo bueno, a estar en marcha, con una meta aunque más no sea la dignada por un gran azar y yo estoy diciendo que es un error y un error no puede ser algo bueno. No, no es algo bueno. Pero detenerse, con el sentido a esa acción que yo le estoy dando, sí es bueno y eso es lo que quiero decir ¿pero cómo explico todo esto en pocas palabras? Quiero que sea una sola frase, que explique, sí, pero que no se exceda en paparruchada y cuando tenga eso listo, pegar debajo la anécdota de Bacon, y no decir nada más; a buen entendedor, pocas palabras, dicen… dicen, la gente siempre dice cosas y uno es gente después de todo ¿vio?

*La RAE me otorgó un freepass para putear a todo aquél que se considere idiota, zopenco.

4 Susurraron:

Blogger cutipaste susurró...

Hypotheses non fingo.

martes, marzo 27, 2007 9:43:00 a. m.  
Blogger St. Josh susurró...

¿¿coincidencia de personalidad?? no hubo freno pero si hubo expresion...

martes, marzo 27, 2007 10:32:00 p. m.  
Anonymous Anónimo susurró...

No se asuste ante ninguna contradicción. Mas bien ámela al descubrila en su escritura. Girondo aseguraba que lo contradictorio es sinónimo de vida y me parece que tenía algo de razón.
Uno no es la misma persona que hace cinco años atrás. O diez, si quiere. En ese tiempo cualquier bípedo adquiere nuevas experiencias (un idiota se pondría a debatir si esas nuevas experiencias adquiridas son buenas ó malas, pero esa paja mental realmente me-la-soba) y esas nuevas experiencias le hacen adquirir nuevos puntos de vista, tal vez más amplios tal vez más cerrados, y en algunas ocasiones aparecerá lo contradictorio.
El mejor ejemplo de inmovilidad de ideas sería un/a adolescente. ¿No notó que los adolescentes creen que sus ideas nunca cambiarán?

Por suerte notamos que somos organismos vivos, que cambian. Aún de ideas. Aunque otros se empecinen en transformarse en adoquines.

Cat

martes, marzo 27, 2007 11:27:00 p. m.  
Blogger Manón susurró...

me gustó lo de Cat.
y me dieron ganas de transcribir este fragmento del prólogo de "ciento volando de catorce", ahí va:
“Los poetas y los cantantes son poco partidarios de las realidades previsibles, quizás porque nada es menos previsible que la realidad. La moral del ‘pájaro en mano’, de ‘al pan, pan y al vino, vino’ puede ser un buen medio para hacer negocios a costa de los demás, incluso un método para ahorrar en la factura de las decepciones y los fracasos, pero nunca un modo de conocer la realidad, siempre llena de matices, de arenas movedizas, de sentimientos inevitables y contradictorios, de imaginaciones y miradas inquisitivas. La obviedad es el disfraz de la mentira (...) los sueños líricos no deben apartarnos de la vida, sino enseñárnosla por dentro, o sea, recordarnos que, por mucho pájaro que se tenga en la mano, hay ciento volando en el aire de la realidad".
(Luis García Montero)
besos melibé, es usted un verdadero placer literario-virtual.

miércoles, marzo 28, 2007 1:16:00 a. m.  

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